Volando

Estándar

Mientras su padre cerraba la tapa del contenedor con gesto adusto y resignado, Alicia dio un pequeño salto y despegó del suelo. El asfalto oscuro y mojado ya no enfriaba sus zapatillas rotas ni penetraba en su pequeño cuerpo aterido. Si la mano firme de su padre no hubiera sostenido la suya, se hubiera remontado por encima de los edificios ajenos hasta desaparecer. Se conformó con flotar, justificando así la ingravidez en su estómago.
– Ya encontraremos algo, mi niña – lo escuchó decir antes de abrir la siguiente tapa. Pero Alicia se sentía tan liviana, que sólo deseaba que su padre le soltara la mano para poder volar.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s